jueves, 18 de junio de 2020

El Vals de la Sombras



He aquí mi sufrimiento sin razón alguna,
mis palabras calladas,
mis sentimientos escondidos,
esos silencios eternos que nunca acaban,
esos gritos no gritados.
Y todo el dolor de un alma torturada.

Ya no soy yo.
Advierto un rostro en el espejo
y no es el mío.
El silencio se acerca como viento podrido,
al mínimo remanso de mi herida abierta
mi voz es otra entre las voces de la incertidumbre,
cansada, siempre cansada de gritar sin consuelo.

Soy la sombra que el tiempo esgrime detrás de mí,
un oasis de tinieblas sobre un mar de lágrimas.
Un cielo nubleado, un hombre triste, un charco de sangre coagulada.
Niño olvidado, canción desgarrada,
eco de notas estrelladas en la piel del pasado.

Pensamientos de cal pútrida convertida en estatua.
Palabras sacrificadas, abortadas antes de ser escritas,
por el viento, por entrañas arrancadas.

Mis marchitas alas duelen.
Son como hojas secas de frío otoño.
Luciérnagas ciegas, apagadas, agonizantes,
luciendo su vestido de seda negra.

Soy ese ángel nocturno que robó tu vida,
aquel que no te dejaba soñar verdades,
pero tampoco despertar.
Inmóvil, yaces ahora en la gélida tumba de tu indiferencia,
vigilada por los engendros de la noche que te traje.

Y la piel de tu cadáver tiembla en mis manos,
y tus labios blancos en mi llanto se bañan.
y la luz de tus ojos apagados ya no me ciega.

No me queda nada,
ni siquiera el miedo a quererte.
Tan solo un suspiro helado
que galopa en el recuerdo de tu cara envuelta en palidez.
Ahora tu aliento es ceniza,
de tu pálida figura huye la nieve.
No es su blancura comparable a la tuya.
Níveo cisne de mis obscuras ilusiones.

sábado, 13 de junio de 2020

La poesía: un recogimiento místico




Hoy en día, en estos tiempos que corren de lógica tecnológica, donde la mente responde a estímulos programados y a las fugaces frivolidades de los medios, el poeta es  sistemáticamente desoído, considerado excentrico e inadecuado; nada cómodo. El lector actual impone a la lectura lenta de la poesía, la veloz conversión del mundo real, y esto es imposible de compaginar. Porque leer un poema como si fuera el prospecto de un medicamento es un absurdo y una torpeza. La poesía tiene su tiempo, en el que todo existe con la velocidad de una evasión orbicular. Se trata de leer el poema según la duración de la lectura y no de la escritura, es decir, profundizando en la métrica del poema con un ritmo alejado de la uniformidad de la prosa. La poesía expone un desconocimiento perfecto del mundo y ahí radica su perfección, su belleza, en esa armonización de las palabras entre si y en la relación cambiante entre el mundo y las cosas. 

La belleza poética existe solamente en la combinación de esos elementos que conforman su estructura. Las palabras son la razón de lo que se dice, el crisol que pone en igualdad de condiciones al lenguaje y al pensamiento. Es la plenitud de una realidad. Es decir, en la poesía el lenguaje se encuentra consigo mismo, recreando una intimidad que no es de todo el mundo, sino del propio autor, pero expansiva al lector. Es la gran paradoja de la  libertad, el lenguaje poético nace de unos sentimientos cifrados, pero entendibles y abiertos desde su privilegio blindado, las palabras encuentran nuevas alianzas consigo mismas y con las demás cosas con las que se relacionan. Exceden las combinaciones que conforman su identidad. Se transforman en la versión continua de lo indefinible.

La poesía nos ayuda a comprender más fácilmente el sentido de la vida y a percibir la realidad en toda su complejidad. En cada verso, el poeta, consciente o inconscientemente, nombra lo visible y lo invisible, y en algunos poemas, nos reconocernos en sus palabras, como verdades incuestionables.

Y es que la poesía causa un efecto reposdado en quien la lee, que poco a poco le desvela una riqueza de matices, sentimientos e imágenes capaces de tramsportarle a evocaciones fascinantes. Saber escribir un poema cura de la angustia que produce la palabra retenida, saber leerlo redime de la insensibilidad que causa la visión acelerada de la vida moderna.


jueves, 11 de junio de 2020

Lo que el viento se llevó no tiene por qué volver



Debemos contemplar el arte por encima de sus sospechosas o incluso repulsivas fuentes ideológicas, siempre que no sea mera propaganda vacía, evidentemente. Aunque eso ya no sería arte en sí mismo. Hay cualidades que pueden extraerse de toda obra y que no obstaculizan el buen arte. El fascismo es una excepción. Por ejemplo, las películas alemanas que se produjeron durante el Tercer Reich son en su mayor parte mediocres y  superficiales, al igual que las franquistas, como "Raza", "Sin novedad en el Alcazar" o "El santuario no se rinde". Son obras de propaganda fascista y nacionalista. Sin embargo, las películas bélicas japonesas, son mucho mejores. Aunque tenían que avalar la ruda política del momento, algunas son excelentes, como "Five scouts" o "Mud and soldiers", ambas dirigidas por Tomotaka Tasaka. Y es que no se centran en la gloria militar, sino en las duras vidas de los hombres en combate. El énfasis no recae en las hazañas heroicas sino en el autosacrificio. En ellas, el racismo no contamina las escenas. Nunca se ve propiamente al enemigo. El tema no es la perversidad del adversario, sino la belleza del sacrificio propio.

Por eso, antes de vetar películas como "Lo que el viento se llevó", es neceario observar otras características, a parte del momento en que estas obras fueron realizadas. Porque incluso en los casos en los que aparecen estereotipos raciales, el arte no puede descartarse. Wagner era antisemita, sus escritos así lo demuestran. Pensaba que los judíos corrompían la cultura alemana, pero trabajó en sus óperas con músicos judíos. Y quizás por ese mismo racismo, Wagner creó algunos de sus personajes dramáticos más complejos, ricos y enigmáticos, así como parte de la música más evocadora, iconoclasta y bella. 

Los poemas más controvertidos de T. S. Eliot denotan antisemitismo, es innegable. Pero, también es cierto que, los momentos más desagradables de Eliot aparecen en los versos de su muy buena poesía. Por ello podemos maravillarnos de esta poesía sin suscribir su punto de vista ni su antisemitismo. 

Resumiendo, no hay un estilo artístico bueno o malo en el sentido de moralidad, solo hay versiones degradadas de estilos estéticos o puros, puestos al servicio de propósitos deplorables. A veces estos hechos pueden ser descontaminados o vistos con la perspectiva del tiempo, otras no sucede lo mismo, pues las obras de arte están demasiado contaminadas. No podemos erradicar al Bleistein de Eliot o el kkk de Griffith, está claro que seguirán contaminando a las obras maestras que los contienen. Pero deberíamos seguir conservándolas, no solo por sus cualidades artísticas, sino también para aleccionar nuestra conciencia de que el genio puede ser absolutamente compatible con algunas de las peores ideas. Todo forma parte de la Historia Universal, las cosas más horribles y las más hermosas. Pero es necesaria una buena educación, sana y abierta para entenderlas en su contexto y avanzar siempre en el buen camino.



El Ingreso Mínimo Vital


El sistema de rentas mínimas debe verse desde la perspectiva de políticas de lucha contra la pobreza para cubrir las carencias que ha demostrado el Estado de Bienestar desmantelado por años de recortes y políticas de austeridad de la derecha, y como herramienta eficaz para evitar el crecimiento de la pobreza en España. La política de ayudas desarrollada por este Gobierno está dentro de una filosofía que acoge un modelo de rentas mínimas garantizadas, pero no condicionadas. Es un modelo diseñado para cubrir a las familias en situación de pobreza extrema y sus carencias básicas: gastos de manutención, vestido, calzado, vivienda y gastos puntuales que impliquen situaciones de emergencia. Hasta ahora, al no tener la garantía jurídica de derecho subjetivo, no alcanzaban a cubrir la demanda real de quienes la solicitaban, ya que siempre habían estado sujetas a presupuestos muy escasos.

La virulencia de esta pandemia y la crisis económica que ha traído como consecuencia de la paralización del país ha sumido a muchas familias en la extrema pobreza, y en una terrible espiral de marginación con el resto de la sociedad, todos hemos visto esas imágenes de interminables colas de espera para recoger unos escasos alimentos básicos. Esto explica porqué esta realidad no puede ser ignorada por más tiempo en nuestro país. Ya no es algo lejano, que sólo ocurría en otros países o que pertenecía a nuestra historia pasada de los tiempos oscuros del franquismo. El aumento de las familias en situación de pobreza ha vuelto a situar esta realidad como una de las grandes preocupaciones del momento. 

En general, esta respuesta se centra en aportar recursos frente a un problema de urgencia. Pero esto sólo permite a aquellos que la perciben sobrevivir, nunca avanzar realmente ni salir de la pobreza. Por eso, no entiendo a elementos despreciables como Aznar o Abascal, decir que esta ayuda potencia la mentira y el engaño, la vagancia y la relajación laboral de quien la perciben, está claro que no hablan desde la necesidad de esos que pasan hambre y ven a sus hijos pasarla también, no saben lo que es pasar miedo para proteger a los más pequeños.

Quienes viven en situación de pobreza se esfuerzan realmente por sobrevivir con dignidad, y nadie va a conformarse con 460 euros y cronificar su estado de supervivencia pudiendo optar a un trabajo bien remunerado. Porque, repito, esta gente sobrevive, no vive, esa es su realidad diaria. Pero, claro, desde su atalaya de grandeza, su sueldo vitalicio de 79.336 euros anuales, este hipócrita insolidario, se siente muy digno diciendo que como emergencia por unos meses vale, pero que prolongarla es potenciar la vagancia. Y lo dice desde Marbella, donde pasa la cuarentena con la ilustre Botella (no la de vino, que también), saltándose todas las medidas de seguridad. Estos son los españoles de bien, los de la España que madruga.

martes, 9 de junio de 2020

España es Voz, una web vinculada a Vox, hace una encuesta sobre si el rey debería disolver las Cortes y convocando al Ejército tomar el mando



Pese a que la Constitución es una norma suprema, el ordenamiento jurídico se debe interpretar en su conjunto. Sí, la Constitución está sobre todo lo demás, pero esto no significa que otras normas de rango inferior o igual no se deban tener en cuenta. Pues  matizan en muchos casos qué significa lo que dice la Constitución. Esto, algunos políticos descerebrados, deberían grabárselo en la frente.

En el caso del artículo 8, al que Vox está haciendo referencia para que el ejército derroque a Pedro Sánchez, dice que “las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Pero, estos tarugos no se dan cuenta que existen otros artículos dentro de la propia Constitución que desarrollan esa afirmación, por ejemplo el artículo 97  "el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes".

La página "España es Voz", dirigida por un candidato de Vox y un estrecho colaborador del partido de extrema derecha, expone una encuesta en la que pregunta a sus lectores si creen que el rey debería disolver las Cortes, convocar al Ejército y tomar el mando. Estos eruditos de la estulticia no saben siquiera que tal acción por parte del monarca sería inconstitucional y equivaldría a un golpe de Estado. 

España es Voz es una web que copia el estilo familiar de la propaganda fascista para distribuir contenidos con titulares falsos y directos a torpedear la estabilidad del Gobierno. Aprovcechando la pandemia y la crisis que ésta está provocando en nuestro país, estos desalmados, se están quitando la careta con total impunidad y alegría para hacernos ver que, a la altura del Covid-19, la viralidad de Vox es igual de letal.

Únicamente la declaración del Estado de Sitio militarizaría la vida civil y política, pero declararlo  corresponde al Gobierno  (artículo 116 de la Constitución). La supremacía del Rey sobre las Fuerzas Armadas (artículo 62) queda en simbólica con el artículo 64, que dice: “los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes”. 

Por lo tanto, no solo el militar que se levante, sino cualquiera que inste a un miembro de las Fuerzas Armadas a alzarse públicamente contra el Gobierno, estaría cometiendo un delito de rebelión. 

Pero lo preocupante no es que haya personas elegidas democráticamente defendiendo esto. Lo alarmante es que algunos españoles secunden que España está en peligro con un Gobierno legítimo elegido democráticamente. El Ejército no puede intervenir, y meter estas ideas en gente desinformada es, cuando menos, peligroso. En cualquier caso, y para que estos descerebrados aprendan qué es una democracia real, la Constitución, el Gobierno y las mismas Fuerzas Armadas garantizan su derecho a expresarse, pues es un derecho constitucional. Un derecho, en este caso, para decir auténticas gilipolleces.

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