lunes, 24 de septiembre de 2018

Todo está conectado





Es muy difícil, para nosotros como occidentales, percibir el concepto de "no ser". Pero, aún así, requiere de menos negación de lo que en principio podríamos suponer., sobre todo si lo replanteamos como interdependencia, o lo que es lo mismo, crecimiento codependiente. Aquí, la ecología y el budismo confluyen en un pensamiento evidente.
Para los budistas no existe el ser porque cada uno de nosotros crece en conjunción con los demás, de forma dependiente e inseparable.
Estamos formados de materia "no ser" por completo; átomos y moléculas que compartimos con el todo.
Tanto budistas como ecologistas coinciden en que estamos creados de las mismas fracciones procedentes de una pila de chatarra cósmica y nuestros componentes los tenemos en préstamo temporal, así, que algún día, volverán a ser reciclados.
Nuestra existencia como humanos, no es un fenómeno diferente y separable del resto de criaturas naturales.
La compasión genuina debería por consiguiente ser inevitable, si somos como todo lo demás. ¿Qué sucede con el hombre entonces?



domingo, 23 de septiembre de 2018

Somos imitadores por naturaleza




Todos nos hemos preguntado alguna vez por qué tanta gente cae en la anorexia, o en el mundo de las drogas, o por qué hay tanto imprudente que conduce mirando el móvil, pese a la inversión millonaria invertida  en campañas de concienciación que hacen énfasis en la magnitud de estos problemas sociales.
Los científicos han descubierto que un grupo de neuronas, a las que han llamado "neuronas espejo" son las encargadas de empujarnos a una tendencia innata a imitar todo aquello que vemos.
Así que, después de todo, haciendo hincapié en la enorme cantidad de gente que desea una delgadez extrema, fumar, beber, drogarse o vivir al límite de las emociones, lo que se consigue con estas campañas es el efecto contrario; nuestro cerebro considera que, si muchas personas hacen esto, nosotros debemos hacerlo también.
La tendencia a imitar a los otros, es más fuerte que la parte lógica que nos avisa de que aquello no va a repercutir favorablemente en nuestra salud.
Cada uno se va creando a sí mismo con sus propios actos en un intento por retratar los actos de los demás.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Eloísa y Abelardo



Entre los enamorados, ya no solamente había deseo carnal, sino que había un completo entendimiento espiritual, como dirían los griegos, el eros se había juntado con el origen, con la causa, con la razón. Sin embargo, la furia del tío los obligo a separarse. Cuando Eloísa se sabe embarazada, Abelardo va por ella, la rapta, la lleva a vivir con él, y tienen a su hijo.
Sin embargo, tan nobles espíritus no podían vivir la vida como fugitivos. Abelardo se enfrenta al tío, y con sus grandes dotes argumentativas, lo apacigua ofreciendo un honroso matrimonio con la joven.
Es aquí cuando Eloísa muestra toda la grandeza de su espíritu y la inmensidad de su amor. Rechaza el matrimonio. La situación es absolutamente complicada. El matrimonio sería equivalente a que Abelardo perdiera toda la fama y el respeto del que gozaba. No podía ser jefe de familia, y al mismo tiempo dedicarse a la filosofía, y Eloísa lo sabía.
<<Abelardo es un tesoro que el mundo reclama>> piensa Eloísa y ella debe dejárselo al mundo. Los cónyuges tienen unos deberes el uno para con el otro, y la idea de que Abelardo pueda sufrir alguna restricción a su libertad le resulta a Eloísa insoportable.
Abelardo y Eloísa se casan en secreto, para así no afectar el nombre de Abelardo. Dejan a su hijo al cuidado de la hermana de Abelardo, y se van a París. La venganza de Fulberto es hacer publico el matrimonio. Para desmentirlo Eloísa se va a un convento, y ambos niegan el matrimonio. Fulberto absolutamente exasperado comete la más cruel acción. Amputar a Abelardo aquellas partes de su cuerpo con las que había cometido el mal que Fulberto no perdonaba
He aquí que el mayor filósofo de su tiempo, ya no es más que un castrado. La venganza de Fulberto fue letal; pues lo humilló públicamente de la peor manera imaginable. Le arranco su hombría, su orgullo.
Eloísa, por indicación de Abelardo, siguió en el convento, y este pudo haber sido el final de aquella pasión. Un final dramático y doloroso de una breve pasión. Sin embargo, estos dos amantes no eran personas corrientes, eran espíritus elevados. Su amor, no se limitaba al cuerpo, a lo carnal, su amor traspasaba todo entendimiento. Y es así como su historia de amor, crece, se engrandece y se convierte en el mas claro ejemplo del amor auténtico.

¿Cuál es la mejor prevención contra la obesidad?

 

Movernos, así podremos seguir disfrutando de la alimentación y de las cosas buenas que comporta, como el beneficio social; la interacción con los demás.

Hay una forma de comer, que es por pura nutrición, es decir, comer para alimentarse, y en muchos casos para sobrealimentarse; y otra forma que aunque cumple también la función básica de alimento sirve también para enriquecer el espíritu por medio de la relación social.

La ingesta de alimentos genera endorfinas que nos hacen olvidar nuestros problemas psicológicos o emocionales.

Hay mucha gente que prefiere no comer a tener que comer sola. Gente que come y bebe cuando disfruta de ello. Gente, que aunque le guste la comida, le gusta mucho más compartirla.

Por esto, es siempre el individuo el último responsable de su obesidad, aunque la sociedad también tiene la obligación de educarlo. Y hay que empezar por las escuelas. cada vez son más los niños obesos en nuestro país, que serán los adultos obesos de mañana.


jueves, 20 de septiembre de 2018

La salida del laberinto




Cheng-Hu se encontraba perdido en un laberinto interminable y desconcertante, de la cámara principal salían cincuenta caminos diferentes. Le había llevado una semana explorar nueve de ellos.

- A menos que tenga suerte -se dijo Cheng-Hu- moriré aquí intentando encontrar el camino correcto.

Acababa de pensar esto cuando oyó unos pasos que se acercaban y se encontró de frente con Shintzu. No se conocían, pero Cheng-Hu creyó que Shintzu era la respuesta a sus súplicas desesperadas.

- ¡Qué suerte que te encuentro!- dijo Cheng-Hu llorando de alegría.

Shintzu lo miró con cara de gran sorpresa.

- Estoy perdido entre tanto camino -le explicó Cheng-Hu- Tú podrás decirme ahora cuál es el que conduce a la salida.
- Pero, yo también estoy perdido.- Respondió Shintzu
- ¡Qué mala suerte! - Se quejó amargamente Cheng-Hu- Encuentro a alguien y no me sirve de nada.
- ¿Por qué dices que no te sirvo de nada?- Preguntó Shintzu intrigado.
- Has dicho que estás perdido.- Dijo Cheng-Hu como si fuera obvio su razonamiento.
- Me imagino que habrás recorrido algunos caminos sin salida. Yo he recorrido por mi parte al menos doce caminos que no conducen a ninguna parte. Así que, juntos, los dos sabremos mucho más de este lugar laberíntico que antes de encontrarnos y eso es indudablemente mejor que nada.

Extraído de un antiguo relato chino: El camino de las lágrimas

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